sábado, 25 de abril de 2009

Mi planeta.


Anoche viajé, viajé a un mundo nuevo, un mundo feliz: sin problemas y sin peligros. Un mundo lleno de mares interminables y lleno de esperanza y alegría, un mundo estable y armónico, como un paraíso: con un cielo lleno de colores.
Todo era fantástico. Las personas siempre sonreían, admiraban y cuidaban su mundo porque era suyo, y si ellos no lo mantenían ¿quién lo iba a hacer?
Era admirable la forma de pensar de los habitantes de aquel lugar, era mágica.
Al principio, nada más llegar me escondí, para así poder analizar bien esa nuevo terreno.
Las personas iban vestidas algo extrañas, unas con atuendos en los que se podía apreciar una gran calidad, y otros, los que estaban trabajando sin parar, llevaban ropas resquebrajadas, que extraño… Algo me era muy familiar pero no sabia decir el que…
De pronto un niño con alas apareció revoloteando, portaba consigo un arco y una flecha; volaba de un lado para otro echaba un vistazo y se desplazaba otros pocos metros. En una de sus miradas, que parecían de vigilancia, miró hacia donde me encontraba: yo estaba acurrucada entre los arbustos y unas piedras. Intenté que no me viera pero en tan solo un pestañeo apareció a mi lado.
-¿De qué huyes jovencita?¿Un amor demasiado apasionado? ¿Furia por amor? Dime, ¿huyes del amor?- Hablaba de una forma rara, en todas las oraciones que decía nombraba el amor, al menos nada más conocer a alguien. Tenia una fina voz, como la de un niño pequeño.
Le respondí con un rotundo no, pero no sirvió de nada, siguió hablando y hablando…
- ¡Uy! A ti te ha pasado algo con el amor ¿verdad? ¡Ya se! Seguro que estabas enamorada de un joven pero te obligaron a estar con otro, infidelidad ¿no? ¡A que sí! ¿A que es eso?- Ponía un entusiasmo asombroso en cada una de sus palabras, con su mirada inocente pero sabia… - ¡Eh eh! ¿a que era eso?
Continuo horas y horas hablando sin recibir respuesta por mi parte… Me dijo algo, no recuerdo el que me llamó la atención y me recordó a un pobre y frágil niñito solo e inocente. Esto me hizo decidir a hablarle.
- No paras nunca de hablar ¿verdad?, le dije entre sonriendo. Yo soy gala ¿y tú?
- ¿Gala? No había oído ese nombre por aquí,¿eres extranjera? ¿y tu ropa? ¿No serás un diosa? - sí, había dicho una diosa - porque si lo eres deberías ir por allí - señaló un precioso bosque con un verde brillante que emitía paz y tranquilidad- cuando llegues hasta un lago rodeado por preciosos arbustos, sabrán que estas allí…
- No, pero si yo no soy una… - me interrumpió.
- Pero, ¡uy! Creo que no te debería de haber dicho nada de esto, si de verdad eres una diosa tu sola tendrías que saberlo… - después pronunció un ¡ayayay! Que parecía el de un niño preocupado por haber hecho alguna trastada, me había desvelado algo que ni yo ni el resto de ciudadanos podíamos saber.
No paraba de revolotear, como si estuviera nervioso. Cuando me dispuse a contarle que era una simple humana, que no tenia ni idea de cómo acababa de llegar a aquel lugar, escuché a un grupo de niños que se estaban contando historias, en las que decían cosas como - Ares vendrá, la orilla de los muertos, Hércules el héroe…
Fue justo entonces; cuando averigüé que hablaban de dioses griegos, de Atenas y de Grecia, cuando supe que aquel niño que volaba era Eros… Todo esto lo había estudiado recientemente en clase, era imposible… ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado a aquel lugar? ¡Era imposible! La antigua Olimpia ante mis ojos, ese paraíso que todos los días imaginaba, ese lugar que desde hacía tiempo sabia que era especial… - ¡Qué! ¿Que pasa, adonde voy? ¿Qué es ese ruido tan espantoso? ¡Noooooooooo!-
¡Pum! Un escalofrío y un golpe seco cubrieron mi cuerpo, como si de un sobresalto se tratase. Estaba muy sofocada. La tele estaba a toda pastilla emitiendo las noticias de madrugada. Yo estaba chafando el mando y por eso que el volumen estuviera tan alto. En el telediario emitían unas imágenes de la guerra de oriente medio, eso tan espantoso que me había… ¿me había despertado? Todo había sido un sueño, es cierto, era algo demasiado mágico como para ser real: sin el humo de los coches, sin el espantoso ruido de las bombas, sin guerras, sin ruidos…
Bajé el volumen del televisor, miré mi reloj y era hora de ir a clase…

Un azul para marte


La Tierra es todo lo que ellos no quieren ni si quiera conocer, tiene todo lo que les intenté explicar y de lo que ellos no entendieron nada, o no quisieron entender. Pero ahora bien, ellos ni si quiera saben lo que es la ropa o la carne y el pescado, pero solo se alimentan de frutos extraños porque los animales, para ellos son solo eso, son otros seres que se comportan, viven y piensan como animales.
En este planeta, no visten, solo llevan una especia de…, no se, que se colocan en los pies para caminar por la ciudad. Aunque pesándolo bien, en realidad, viven genial; solo les faltan los colores, sin los cuales la vida es imposible de concebir, aburrida y monótona; pero a la vez, ellos no tienes guerras ni discusiones, y no porque sientan indiferencia los unos de los otros, sino porque las peores ideas que podrían cometer, o los actos causantes de disconformidad, ni si quieras se les pasan por la mente; no lo conocen, y si lo hacen, los ignoran. Ellos saben lo que está bien o mal y por tanto lo que deben y lo que no deben realizar.
Lo cierto es que han sido unos diez años estupendos, tranquilos y relajantes, he descansado más que nunca y ge aprendido mucho, y también les envidio mucho, pero… Una vida sin opiniones, sin puntos de vista donde elegir, sin ideas diferentes, sin diversidad, sin gente con todo tipo de pensamientos y forma de ser; debe ser realmente aburrida ¿no creéis? Ellos solo necesitas los colores para ser felices y nosotros la desaparición de las muertes inservibles, las muertes tontas e injustas que suceden cada día en el planeta. Simplemente eso, y así por fin tener algo de igualdad para los más desfavorecidos. Solo eso.
Cambio colores por vida.

Las marcas entre los jóvenes.


¿En la actualidad se acepta más o menos a las personas según la ropa que llevan? Esta situación a penas a cambiado. Hace solamente cinco años era necesario tener en el armario una prenda de Tommy Hilfiger o Ralph Lauren para estar a la moda, para ser “guai”. Pero ahora, puesto que los preciosa están ya muy elevados, y esa generación tan obsesionada por las marchas, ha crecido algo más; la ropa se compra en las tiendas normales, de las que todo el mundo sabe y conoce. Aunque estas tiendas cada día más encarecen sus precios, que para nada están acorde s¡ con su calidad en los tejidos.
Ahora entre los jóvenes no importan las marcas de ropa, por suerte, ya que estas opiniones han llegado a dañar muchas veces a los que no han podido acceder a estas marcar, pero ahora, se sigue mirando como y de que estilo va vestida la persona; con lo que estamos prácticamente en la misma situación.
Me parece mal esta diferencia, igual que todas los prejuicios que todavía se tienen ¿acaso no todos somos iguales? La moda, no debería de sr otro elemento más que sumar a la lista del desprecio y la discriminación, ya son bastantes los problemas marginales que sufren muchas personas como para encima añadir las caras marcas de ropa.

La piratería.


La piratería es algo común en nuestra sociedad actual, es algo que todo conocemos, muchos practicamos y otros muchos desaprueban. La piratería se practica desde las casas: por medio de los programas especializados para realizar descargas: tanto de películas como de música; aunque también se practica desde las calles: donde una película te puede costar 3€. Este, pienso que es el principal problema: el nivel de piratería sería mucho menor si los precios de los discos y de las películas se abaratan un poco y por tanto, que fuesen asequibles para los bolsillos de todos.
Gastarse 25€ en una película o en un CD de música, pudiendo apretar unas cuantas teclas y haciendo un solo ·clik· , cambia mucho la situación, y si además a esto se añaden los costes que ya lleva consigo una familia.
Si como dicen las empresas discográficas un disco cuesta mucho dinero de realizar y por eso también de comprar, si se bajaran todos estos números la piratería o la pérdida de ventas tampoco se notaría tanto.
Con todo esto enlazamos el cine, pero el cine al que tu vas -con lo que ya haces un gasto de gasolina o de tu propio tiempo- , en el que compras las entradas -que cuestan alrededor de 7€- y algún que otro tentempié -que no baja probablemente de unos 3€-, con lo que todavía sale todo más caro. Pero si sumamos que esto se suele hacer en las típicas tardes de familia donde se multiplica este precio por cada uno de los miembros.
En mi opinión creo que en lugar de estableces leyes, legisladas tan limitadamente, ante este hecho que es la piratería se buscaran otras opciones y posibilidades que no fuesen tan radicales y sí, más asequibles, como por ejemplo hacen algunos grupos musicales que cuelgan sus canciones en sus páginas Web oficiales, donde todos los internautas pueden acceder y obtener las canciones pagando solo 1€ aproximadamente.
De un modo similar a este podría ser con las películas, que por el simple hecho de anunciar algunas marcas en los cortes publicitarios, estas les patrocinan y así pagan los gastos de la emisión al público de forma gratuita.
Lo importante en la piratería no es si influye o no en la cultura y si debe ser gravemente sancionada sino que hay que establecer unas pauta a medida para ambos lados con los que no se pierda y sí se gane.