
Sé que algún día volverás, y no digo vendrás si no volverás, porque sé que hubo un día en el que lo sentiste: sentiste esa chispita, ese latido en el corazón que hace cambiar su curso normal, provocando un mayor número de pulsaciones que hacen correr la sangre más rápido por tus venas hasta comenzar a ponerte nervioso y hacer rugir tu estómago; lo sentiste, lo sé, algo te frenó, no se qué o quién fue, pero lo hizo y ojalá no lo hubiera hecho porque cambiaste, mucho, lograste pasar de lo que más me gustaba a lo que menos, queriendo tenerte lo más lejos posible de mí.
Y no niego que la mayor parte del tiempo de la que no quería verte en realidad me moría por hacerlo, por ver esos ojos y esa sonrisa que me volvían loca, pero lo que hacías y decías de mí y de esos que me rodean me lo impedía; gracias a Dios que mi cabecita me recordaba lo que estabas haciendo, y el porqué no debía felicitarte el día de tu cumpleaños cuando me moría de ganas, aunque solo fuera por estar bien y no odiarnos, porque tú cuando odias a alguien lo haces de verdad y le haces daño a posta, lo que multiplica el dolor a la persona, es una doble estaca. Pero no, conseguí hacerlo después de toda una tarde observando “hoy es su cumpleaños” y viendo tus fotos, “fumando y bebiendo cerveza” decías; lo conseguí y fue pasar ese punto y te borraste por completo de mi mente; hasta esa cosita,esa esperanza que albergaba mi corazón de que no fueras como eras, de que todo lo hicieras por cubrir al verdadero tú que llevabas dentro, por no parecer un chico normal que siente y quiere, sin tener que ser un chulo y un engreído maleducado que solo sabe hacer daño a los demás en su vida, nada más. Pero pensándolo bien la luz que brillaba y decía él no es así en realidad sí lo siente, fue apagándose cuando demostraste lo que verdaderamente eras: una persona sin sentimientos capaz de ver como el padre de una amiga se muere y sólo decirle “no vayas de víctima” o ver como alguien que fue o es tu amiga y por la que sí, se supone, que sentiste algo, está desapareciendo poco a poco, se está consumiendo y sea por egoísmo , por llamar la atención o por accidente está enferma, y sólo pudiste tratarle mal, hablarle mal y como no, meter baza entre nosotras, que raro tú metiendo cizaña, que raro…
Pero definitivamente aquel día logré no caer y con ello no sufir otra de tus humillaciones personales que tan bien sabes hacer, y sí esa la luz se apagó.
Lo raro de todo es que es a mí, justo a mí, a la que en teoría no soportas, ves egoísta y tanta manía me tiene, es con la que menos duro has sido porque no soy a la que menos dolor has provocado , te lo aseguro, los demás lo sabían, sabían como eras y como podías ser, pero yo, como no, la tonta e ilusa de siempre lo sabía pero no lo creía, hasta que lo comprobé, hasta que lo sufrí y hasta que lo lloré, tras verte la última vez, en mi patio, después de ese largo y tardío regreso a casa en el mes de Julio, después de ese caluroso camino que tanto me hizo sentir y sufrir. Fue ahí cuando supe que te tenía que olvidar, que tú no podías aportarme nada valioso.
Y no niego que hay días que rogaría que hubieses optado por sentirlo, por quererlo y no por esconderlo y enfocarlo hacia otro lado, muy cercano al mío y muy doloroso. Me hubiese gustado que no creyeras que era demasiado para ti, aunque siempre lo he sido, pero que hubieses pensado que alguien así también te podía haber hecho feliz y tu a ella… pero por suerte o por desgracia no fue así. Y digo desgracia porque tal vez si hubiera habido un intento, no te hubieras convertido en eso, que sólo ríe y habla diciendo siempre tonterías o cosas vacías…
Y hay días en que esa esperanza da una chispita e intenta encenderse de nuevo pero únicamente de una bocanada de luz y por eso escribo porque tengo claro lo que pasa, lo que siento y lo que no pasará, aunque en mis pensamientos más profundos imagine que tras un gran cambio te darás cuenta y lo dirás y lo harás y habrá llegado por fín. Pero ese rincón de mi mente es subjetivo, sé como eres y sé que tu no eres esa persona que me tiene que hacer feliz. Y lo sé porque doy gracias de que la parte racional de mi mente sea la que sepa esto y que además está parte ocupe gran parte de mi cabeza y de mi ser, aunque no siempre vaya acorde con mi corazón.