Kali, la diosa de la destrucción hindú, tiene como misión matar a los demonios, pero en su tarea a veces se ciega y acaba también con los seres humanos. Quizá por eso algunos de sus seguidores, que formaron la secta de los Thugs o estranguladores, se aficionaron a cumplir sacrificios humanos. Esta secta aparece a menudo en el cine y en la literatura.
A sus miembros se enfrenta, por ejemplo, el famoso personaje Sandokán en los libros de Emilio Salgari.
Pero no todo queda ahí, según varios testimonios, no todo se acaba en la ficción. Se dice que hace unos años el grupo de los Thugs recibió una llamada de la diosa Kali, ordenándoles que se dispersaran por todo el mundo y formaran sectas, para continuar impartiendo allí donde fuesen su cometido.
Parece que así lo hicieron, porque en los últimos años han aparecido unos cuerpos estrangulados, en zonas poco transitadas, que en su reconocimiento, coincidía que todos los ellos habían tenido problemas con la ley; por maltratos, violaciones y pederastia; y claro ¿Qué hay peor ahora, en la actualidad que un delincuente que hace semejantes actos?, para nosotros, son malvados, son como demonios, y ¿no era ese el cometido de esta peligrosa secta, acabar con los demonios?
Tal vez sea un mito, o tal vez no, puede ser real, y si en el pasado la diosa Kali ya mató a personas inocentes, ¿por qué no van a realizar sus seguidores los mismos actos o equivocaciones que ella cometió?
jueves, 18 de septiembre de 2008
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