Las redes sociales, un tema actual y algo polémico. Tuenti, Facebook, Messenger ya son palabras que forman parte del vocabulario de los más jóvenes, o no tan jóvenes, pero forman parte de sus vidas.Estos programas te permiten charlas y compartir fotos con tus amigos, o con desconocidos -dependiendo del grado de privacidad que se elija, en el caso del Tuenti y el Facebook-.
Pueden ser peligrosos, como todo, pero teniendo los padres o tutores un mínimo control sobre los actos de sus hijos, o simplemente con haberles dado una educación lógica, con un buen uso de la razón y la prudencia, además de algo de conocimiento, sabrían donde se meten y el riesgo que corren por ello, tengan 13,16 o 23 años.
Está claro que en Internet puedes encontrarte de todo y muchas veces peligroso, pero no siempre todos los problemas o riesgos que se corren son por culpa de la red sino por la inconsciencia de los hijos y de sus padres.
Todo esto se relaciona con un hecho verdaderamente cierto que pone en el documento titulado “LAS REDES SOCIALES ARRASAN ENTRE LOS JÓVENES ESPAÑOLES”, que ya conocemos; que es, cito textualmente: Las chicas las utilizan para charlar con sus amigas y para quedar con ellas, mientras que los chicos establecen nuevas amistades. Esto es cierto en la mayoría de los casos, por experiencia propia, las chichas suelen privatizar más sus cuentas a diferencia de los chicos que normalmente se etiquetan -agregarse a las fotografías- de personas que ni conocen.
Con todo lo nombrado durante el texto quiero aclarar que no defiendo a Internet ni a los degenerados que rondan por él muchas veces, pero, dejando a un lado la facilidad que tienen esta clase de personas para acceder a los jóvenes, de todo esto también tienen mucha culpa los chavales que se meten en esas páginas y son conscientes del peligro que corren pero aun así entran, y por consiguiente también es culpa de la educación que han recibido de sus padres.
Centrándonos en la adicción de estos programas, es algo fuerte, pues sobretodo en la edad de 13-14 años, esto se convierte en una grave adicción, que por casos que conozco, lleva incluso a conectarse a estas redes por el móvil estando en horario de clase. Es algo increíble el llegar a ese extremo pero son cosas de la edad, luego, dependiendo de los objetivos que se establezca cada joven se convierte en algo secundario o mueve toda su vida.