
En la actualidad las cámaras digitales son lo último: las hay de todos los colores, tamaños y tipos, con gran variedad de precio dependiendo de su marca y características especiales.
Todo el mundo, prácticamente, tiene una, o más de una en sus casas, aquellos objetos algo más grandes y pesado, con límite de número de fotografías y muchas de ellas desenfocadas, lo que aumentaba más su coste, esos trastos llamados carretes que era necesario cambiar continuamente, han pasado a la historia.
Y con ellas, la costumbre de rebelar las fotos y poder verlas en familia en los típicos álbumes, esto ha generado un tema de conflicto entre muchas personas que se oponen al uso de las nuevas cámaras por que ahora la fotos se quedan guardadas en el disco duro del ordenar, no se ven con toda la familia reunida, pasando las fotos en esos pesados álbumes que a todos aun no llenan las casas.
Por esto mismo, por el olvido de las fotos por correr el riesgo de perderlas con un problema del ordenador la gente te opone a las nuevas tecnologías. Pero estas mismas personas tampoco van a casa de fotografía a imprimirlas, o simplemente no se quejan del nuevo coche con una voz que te dice donde tienes que ir, o una lavadora que se para sola..
Pero desde hace un par de años, han aparecido los discos duros “portátiles”, una memoria suplemento en la que se pueden meter cientos de películas e imágenes, y después de pueden divisar en la televisión al conectar el aparato a ésta.
Este nuevo invento permite poder pasar una tarde en familia recordando algún viaje o momento especial con una alta calidad de imagen y además un gran tamaño.
En mi opinión me parece algo perfecto para aquellas personas que prefieren ver las fotos continuamente o cuando quieran, sin tener que recurrir a los ordenadores, y también para aquellas que les da igual, pues les proporciona memoria libre en los ordenadores y un menor gasto en CD-ROM para grabar los archivos.
Ahora las cosas no son como antes, pero tampoco lo sean a las de ahora dentro de 15 años; la avance tecnológica ya es ley de vida. Como dice la cita: Evolucionar o morir.