
Nuestra mente está continuamente entrelazando unos pensamientos con otros o sustituyéndolos momentáneamente, ya que cada cosa que sucede a nuestro al rededor, cada pequeño cambio, no origina otros pensamientos.
Cuando tu cuerpo y tu mente no sufren cambios durante un periodo de tiempo surge el aburrimiento, surge el querer y necesitar hacer algo, y todo esto sucede porque tu mente necesita activarse y recibir nuevos estímulos, por ello cuando lo que nos rodea no nos aporta nada nuevo y no hay cambios, podría decirse que sucede la desnutrición del cambio, surge el aburrimiento y nuestra mente, que se nutre de cambio, lo reclama.