
La tecnología evoluciona cada día más, y en los móviles es un proceso extremadamente rápido, hace apenas unos años sólo existían móviles que más bien se asemejaban a ladrillos (por peso y tamaño) con colores entre el blanco y el negro. Y con esta evolución todos tenemos aún móviles antiguos en casa, sin uso ni intención de ello. Estos teléfonos son ahora un medio casi indispensable en nuestras vidas, pocos hay que no tengan un teléfono o que no lo lleven siempre consigo.
Lo peor de todo este "boom" telefónico es que ahora todos vamos pegados a un aparato que además de producir peligrosas ondas ya parece un nuevo miembro del cuerpo, por el que hablamos, vociferamos, reímos... públicamente, exponiendo toda nuestra vida a los fantásticos oyentes que nos rodean o simplemente molestando y alterando su estado tranquilo sentados en el transporte publico después de una larga jornada de trabajo, donde solo buscan recargar fuerzas para lo que todavía les queda o tener un momento apacigüe donde descansar de todo lo que le rodea diariamente.
Por tanto, simplemente, pienso que las continuas charlas publicas podrían medirse un poco por intimidad propia y respeto hacia el resto. Y en cuanto al móvil nada más, pues no se admiten ni existen propuestas que estilpen a éstos de nuestros cuerpos.